La innovación transforma el mundo
Los avances más recientes en materiales de aislamiento térmico se concentran en cuatro áreas. Los aerogeles están ganando flexibilidad y resistencia mecánica, y se adaptan mejor a entornos extremos. Los paneles de aislamiento al vacío (VIP) siguen ofreciendo valores de conductividad térmica extremadamente bajos. Los materiales aislantes nanoporosos, ligeros y flexibles, como Y-Warm, permiten reducir el espesor de las soluciones de aislamiento. Por su parte, los materiales de cambio de fase amplían el alcance del aislamiento, desde el control pasivo del flujo de calor hasta la regulación térmica activa.
En conjunto, estos avances muestran una tendencia clara: la nueva generación de aislamiento térmico ya no persigue únicamente la conductividad térmica más baja posible. El objetivo es equilibrar rendimiento térmico, espesor, peso, flexibilidad, durabilidad, resistencia a la temperatura, facilidad de fabricación y requisitos específicos de cada aplicación.
Puntos clave
Los aerogeles son cada vez más robustos desde el punto de vista mecánico. Investigaciones recientes han demostrado que determinados aerogeles pueden conservar su elasticidad a temperaturas extremas y tras deformaciones repetidas.
Las estructuras flexibles de aerogel se aproximan a las aplicaciones textiles. Ya es posible incorporar partículas de aerogel a estructuras de hilo continuo.
Los paneles de aislamiento al vacío se mantienen entre las tecnologías de aislamiento con mayor eficiencia térmica. En sistemas avanzados, su conductividad térmica puede situarse en torno a 0,004 W/(m·K) o por debajo de este valor.
Los aislantes flexibles ultrafinos abren nuevas posibilidades para prendas, calzado, equipamiento para actividades al aire libre y otros productos en los que resulta difícil utilizar materiales aislantes convencionales voluminosos.
Los materiales aislantes avanzados son cada vez más multifuncionales. Combinan resistencia térmica con flexibilidad, gestión de la humedad, durabilidad mecánica o regulación activa de la temperatura.
1. ¿Por qué están cambiando los materiales de aislamiento térmico?
Durante décadas, el desarrollo de los materiales aislantes estuvo impulsado principalmente por un objetivo: reducir la conductividad térmica.
Este objetivo sigue siendo importante, pero las aplicaciones actuales plantean requisitos mucho más complejos.
Los edificios necesitan sistemas aislantes más finos que conserven el espacio interior útil. Los vehículos eléctricos requieren barreras térmicas ligeras para las baterías y los habitáculos. Los sistemas aeroespaciales necesitan materiales estables ante variaciones extremas de temperatura. En las prendas y el calzado, el aislamiento debe aportar calor y, al mismo tiempo, ser fino, ligero, flexible, transpirable y duradero.
Por ello, la pregunta que afronta la ciencia de los materiales está cambiando. Ya no se trata solo de «¿cómo se puede reducir la conductividad térmica?», sino de «¿cómo se puede combinar una baja conductividad térmica con las propiedades mecánicas y funcionales que exige cada aplicación?».
Este cambio está impulsando algunos de los avances más importantes en la tecnología moderna de aislamiento térmico.
2. Cuatro avances principales en los materiales de aislamiento térmico
2.1 Los aerogeles ganan flexibilidad y resistencia mecánica
Debido a su porosidad extremadamente alta y a su conductividad térmica muy baja, los aerogeles se consideran desde hace tiempo una de las categorías más eficaces de materiales sólidos para aislamiento térmico.
Su principal limitación tradicional ha sido la fragilidad mecánica. Los aerogeles de sílice convencionales pueden agrietarse, fracturarse o generar polvo cuando se someten a flexión, compresión, vibraciones o esfuerzos mecánicos repetidos. Esto ha limitado su uso en aplicaciones que requieren flexibilidad y durabilidad mecánica a largo plazo.
Las investigaciones recientes abordan esta limitación mediante distintas estrategias:
refuerzo con fibras;
redes poliméricas flexibles;
estructuras de nanofibras cerámicas;
diseño estructural anisotrópico;
fibras e hilos de aerogel;
arquitecturas compuestas multiescala.
Un ejemplo destacado se publicó en Science en 2025. Los investigadores desarrollaron una serie de 194 aerogeles ultraligeros con celdas en forma de cúpula, capaces de conservar la elasticidad en un intervalo de temperatura excepcionalmente amplio, de 4,2 K a 2.273 K.
Estos aerogeles soportaron hasta 20.000 ciclos de compresión con una deformación del 99 % y resistieron 100 ciclos de choque térmico a 2.273 K.[1]
Los resultados reflejan un cambio importante en la investigación sobre aerogeles. El objetivo ya no es únicamente alcanzar una conductividad térmica extremadamente baja, sino combinar:
conductividad térmica ultrabaja + durabilidad mecánica + estabilidad a temperaturas extremas.
2.2 Los aerogeles evolucionan hacia estructuras textiles
Otro avance importante consiste en transformar el aerogel, tradicionalmente frágil y en forma de material a granel, en estructuras que puedan incorporarse a los textiles.
Un estudio publicado en Advanced Materials en 2025 presentó una estrategia de torsión continua roll-to-roll para convertir partículas de aerogel en hilos macroscópicos continuos.
Los hilos obtenidos contenían aproximadamente un 78 % en volumen de partículas de aerogel. Un entramado de nanofibras aportaba soporte mecánico y contribuía a conservar la estructura porosa.[2]
Los hilos de aerogel combinaban flexibilidad, resistencia mecánica y propiedades de aislamiento térmico. Los tejidos elaborados con estos hilos se mantuvieron estables en un intervalo de −196 °C a 100 °C, frente a la deformación mecánica y durante el lavado.[2]
Este avance resulta especialmente relevante para el aislamiento de productos que se llevan puestos. Los aerogeles tradicionales poseen excelentes propiedades térmicas, pero su fragilidad y escasa procesabilidad dificultan su integración directa en textiles.
La transformación del aerogel en fibras continuas, hilos o materiales compuestos flexibles reforzados podría ampliar sus posibles aplicaciones en:
prendas de protección térmica;
ropa para actividades al aire libre;
guantes;
calzado;
sistemas portátiles de gestión térmica.
2.3 Los paneles de aislamiento al vacío mantienen una conductividad térmica extremadamente baja
Los paneles de aislamiento al vacío emplean un enfoque fundamentalmente distinto al de otros materiales aislantes.
En lugar de depender únicamente de fases sólidas y gaseosas de baja conductividad, los VIP extraen la mayor parte del gas de un núcleo poroso. Como la conducción térmica a través del gas disminuye considerablemente en condiciones de vacío, estos paneles pueden alcanzar una conductividad térmica extremadamente baja.
El Departamento de Energía de Estados Unidos ha indicado que los paneles de aislamiento al vacío pueden alcanzar una conductividad térmica aproximada de:
≤ 0,004 W/(m·K)
En comparación, los materiales aislantes convencionales para edificios basados en fibras y espumas presentan valores de aproximadamente 0,024 W/(m·K) o superiores.[3]
Por ello, los VIP resultan especialmente atractivos cuando es necesario reducir al mínimo el espesor del aislamiento. Entre sus ámbitos de aplicación se incluyen:
edificios de altas prestaciones;
frigoríficos y congeladores;
contenedores para la cadena de frío;
logística a temperatura controlada;
equipos industriales especializados.
Sin embargo, los paneles de aislamiento al vacío también presentan una limitación fundamental: dependen de una envolvente de barrera sellada para mantener el vacío interno.
Si la película de barrera se perfora, se corta o sufre otro tipo de daño, puede entrar gas en el panel y aumentar considerablemente la conductividad térmica. Una investigación del Departamento de Energía de Estados Unidos indicó que, tras una perforación, la conductividad térmica podía aumentar hasta aproximadamente 0,02 W/(m·K).[3]
Por tanto, el principal reto tecnológico de los VIP no consiste únicamente en seguir reduciendo la conductividad térmica, sino en:
mantener una conductividad térmica extremadamente baja durante toda la vida útil del producto.
2.4 Los aislantes flexibles ultrafinos avanzan hacia las aplicaciones portátiles
No todas las aplicaciones requieren la conductividad térmica más baja posible.
En prendas, calzado, guantes, equipamiento para actividades al aire libre y otros productos flexibles, el material aislante debe cumplir un conjunto de requisitos diferente. Puede necesitar ser:
fino + ligero + flexible + transpirable + duradero + procesable.
Estas necesidades están impulsando el desarrollo de otra categoría de materiales de aislamiento térmico: los aislantes nanoporosos flexibles.
Y-Warm es un ejemplo de esta categoría. Se trata de un material de aislamiento térmico nanoflexible, diseñado principalmente para aplicaciones a temperatura ambiente y a baja temperatura.
Y-Warm utiliza una estructura de alta porosidad para reducir la transferencia de calor y, al mismo tiempo, mantener la flexibilidad necesaria en aplicaciones como prendas y calzado.
El material puede fabricarse con un espesor aproximado de 0,7 mm, lo que permite incorporar aislamiento a los productos sin depender exclusivamente de rellenos gruesos y voluminosos.
Su intervalo de temperatura de funcionamiento previsto es de aproximadamente −50 °C a 150 °C.*
A diferencia de los aerogeles convencionales frágiles, los materiales aislantes flexibles de este tipo están diseñados para poder cortarse, coserse, doblarse e integrarse en estructuras textiles.
Esta solución sigue una vía tecnológica distinta a la de los aerogeles cerámicos para altas temperaturas o los paneles de aislamiento al vacío. En lugar de perseguir la conductividad térmica más baja posible a cualquier coste, los aislantes nanoporosos flexibles buscan equilibrar:
aislamiento térmico + espesor reducido + flexibilidad + idoneidad para prendas + facilidad de fabricación.
*Los valores de rendimiento específicos de Y-Warm deben vincularse, cuando estén disponibles, con las correspondientes fichas técnicas, informes de ensayo o informes de laboratorios independientes.
3. ¿Qué principios físicos explican estos avances?
Para comprender el funcionamiento de estos materiales, es necesario considerar los tres modos fundamentales de transferencia de calor:
conducción, convección y radiación.
La función del aislamiento térmico consiste, en esencia, en reducir la transferencia de calor a través de una o varias de estas vías.
3.1 Conducción térmica
La conducción térmica es la transferencia de calor a través de la materia.
En los materiales aislantes porosos, la conducción se produce principalmente por dos vías:
conducción en la fase sólida, a través de la estructura del material;
conducción en la fase gaseosa, a través del gas atrapado en los poros.
Para reducir la conducción en la fase sólida, es necesario limitar las vías continuas de transferencia de calor y aumentar las interfaces que dispersan las vibraciones portadoras de energía térmica.
Para reducir la conducción en la fase gaseosa, es preciso controlar el movimiento y las colisiones de las moléculas de gas. En este punto, las estructuras de poros a escala nanométrica adquieren especial importancia.
3.2 Efecto Knudsen
A temperatura ambiente y presión atmosférica, la conductividad térmica del aire en reposo es de aproximadamente:
0,026 W/(m·K).
Por este motivo, atrapar aire puede proporcionar un aislamiento eficaz.
Sin embargo, cuando el tamaño de los poros se aproxima al recorrido libre medio de las moléculas de gas o se sitúa por debajo de él, el comportamiento del gas empieza a cambiar. Las colisiones de las moléculas de gas con las paredes de los poros adquieren mayor importancia relativa que las colisiones entre las propias moléculas.
Este fenómeno está asociado al efecto Knudsen. Cuando el tamaño de los poros disminuye hasta este régimen, puede reducirse la conducción térmica en la fase gaseosa.
Este es uno de los mecanismos físicos fundamentales que permiten a los materiales nanoporosos alcanzar una conductividad térmica efectiva extremadamente baja. Resulta especialmente importante en tecnologías como:
aerogeles;
materiales aislantes nanoporosos;
aislantes microporosos;
núcleos para paneles de aislamiento al vacío.
3.3 Convección térmica
La convección transfiere calor mediante el movimiento macroscópico de un fluido.
En grandes espacios de aire, las diferencias de temperatura pueden provocar la circulación del aire y transportar calor desde las zonas más calientes hacia las más frías.
Cuando los poros son suficientemente pequeños, la circulación del gas a gran escala se vuelve cada vez más difícil. Si el gas queda confinado en poros muy pequeños o aislados, la transferencia efectiva de calor por convección puede reducirse considerablemente.
Por esta razón, las estructuras porosas son fundamentales en muchos materiales de aislamiento térmico.
3.4 Radiación térmica
La radiación térmica transfiere energía en forma de ondas electromagnéticas.
A temperatura ambiente, la conducción a través de las fases sólida y gaseosa suele predominar en muchos sistemas de aislamiento. Sin embargo, a medida que aumenta la temperatura, la transferencia de calor por radiación adquiere mayor importancia.
Por ello, los materiales aislantes para altas temperaturas pueden incorporar:
componentes reflectantes de infrarrojos;
partículas que dispersan la radiación;
opacificantes;
estructuras multicapa.
El control de la radiación es especialmente importante en hornos industriales, sistemas aeroespaciales, tuberías de alta temperatura y aplicaciones de protección térmica extrema.
4. ¿Qué muestran las investigaciones más recientes?
Las investigaciones recientes indican que la tecnología de aislamiento térmico avanza en varias direcciones, en lugar de converger en un único material «óptimo».
4.1 Aerogeles para temperaturas extremas
Un estudio publicado en Science en 2025 describió aerogeles con celdas en forma de cúpula capaces de conservar su superelasticidad entre 4,2 K y 2.273 K.
Los materiales resistieron 20.000 ciclos de compresión con una deformación del 99 % y 100 ciclos de choque térmico a 2.273 K.[1]
Un aerogel de carburo de alta entropía presentado en el mismo estudio alcanzó una conductividad térmica aproximada de:
53,4 mW/(m·K) a 1.273 K;
171,1 mW/(m·K) a 2.273 K.[1]
Estos resultados muestran que los aerogeles avanzados se diseñan cada vez más para entornos en los que los materiales aislantes convencionales no pueden mantener su estabilidad estructural.
4.2 Hilos flexibles de aerogel
Una investigación publicada en Advanced Materials en 2025 presentó un método roll-to-roll para incorporar aproximadamente un 78 % en volumen de partículas de aerogel a estructuras de hilo continuo.[2]
Los hilos resultantes combinaban un elevado contenido de aerogel con flexibilidad y estabilidad mecánica.
Las estructuras textiles se mantuvieron estables en condiciones de frío extremo a −196 °C, a temperaturas de hasta 100 °C, frente a la deformación mecánica y durante el lavado.[2]
La investigación muestra la creciente convergencia entre los materiales de aislamiento térmico y la ingeniería textil.
4.3 Aerogeles anisotrópicos de fibra cerámica
Otro estudio de 2025, publicado en Advanced Science, desarrolló aerogeles de fibra cerámica de SiC@SiO₂ altamente orientados.
El material presentó una conductividad térmica transversal de tan solo:
0,018 W/(m·K)
mientras que la conductividad térmica axial alcanzó aproximadamente:
0,0914 W/(m·K).
Esto dio lugar a un factor de anisotropía aproximado de 5,08.[4]
El material también conservó su integridad estructural en entornos oxidantes a temperaturas de hasta aproximadamente 1.300 °C.[4]
El estudio muestra una estrategia emergente: las estructuras avanzadas no solo pueden controlar la cantidad de calor que atraviesa un material, sino también la dirección preferente del flujo térmico.
4.4 Paneles de aislamiento al vacío
Los paneles de aislamiento al vacío siguen ofreciendo algunos de los valores de conductividad térmica más bajos disponibles en sistemas de aislamiento prácticos.
Los informes de investigación del Departamento de Energía de Estados Unidos indican valores de:
≤ 0,004 W/(m·K)
para la tecnología VIP.[3]
No obstante, este rendimiento depende en gran medida de que la envolvente de vacío permanezca intacta. Si la barrera sufre daños, la conductividad térmica puede aumentar hasta aproximadamente 0,02 W/(m·K).[3]
Por ello, la durabilidad de la barrera, el sellado de los bordes y la conservación del vacío a largo plazo siguen siendo áreas críticas de desarrollo.
5. Comparación de las principales tecnologías de aislamiento térmico
Tecnología | Conductividad térmica representativa | Ventaja principal | Limitación principal | Aplicaciones habituales |
Lana de vidrio / lana de roca | ~0,035–0,050 W/(m·K) | Bajo coste y tecnología consolidada | Requiere un espesor relativamente mayor | Edificios / industria |
Espuma de poliuretano | ~0,020–0,030 W/(m·K) | Ligera y eficiente | Deben considerarse el comportamiento frente al fuego y el envejecimiento | Edificios / electrodomésticos |
Aerogel de sílice | A menudo < 0,025 W/(m·K) | Conductividad térmica extremadamente baja | Las formas convencionales pueden ser frágiles | Industria / edificios / aislamiento especializado |
Aerogel de fibra cerámica | Hasta 0,018 W/(m·K) en investigaciones recientes | Estabilidad a altas temperaturas | Fabricación más especializada | Sector aeroespacial / industria de altas temperaturas |
Panel de aislamiento al vacío | ≤ 0,004 W/(m·K) en sistemas avanzados | Eficiencia de aislamiento extremadamente alta | Sensible a los daños en la barrera | Edificios / electrodomésticos / cadena de frío |
Aislante nanoporoso flexible | Específica de la aplicación | Fino, flexible y ligero | No está destinado a sustituir los aislantes para temperaturas extremas | Prendas / calzado / actividades al aire libre / productos de consumo |
La tabla muestra por qué la conductividad térmica, por sí sola, no permite determinar cuál es el «mejor» material aislante.
Un VIP puede ofrecer una conductividad térmica mucho menor que un aislante textil flexible, pero normalmente no puede doblarse, cortarse, coserse ni plegarse repetidamente como un tejido.
Un aerogel cerámico puede resistir temperaturas superiores a 1.000 °C, pero esto no lo convierte automáticamente en una opción adecuada para prendas.
Por tanto, las tecnologías deben compararse en función del entorno de aplicación previsto.
6. Dos grandes líneas de desarrollo futuro
6.1 Estructuras compuestas multiescala
El futuro del aislamiento se aleja cada vez más de las soluciones basadas en un único material.
Los investigadores están combinando varios niveles estructurales y componentes funcionales, por ejemplo:
estructura de soporte + estructura nanoporosa + refuerzo + componente de control de la radiación.
Las fibras pueden aportar refuerzo mecánico, mientras que las regiones nanoporosas reducen la transferencia de calor en la fase gaseosa.
Este enfoque permite optimizar propiedades que tradicionalmente entran en conflicto. El objetivo ya no es solo reducir la conductividad térmica, sino:
reducir la conductividad térmica sin sacrificar el rendimiento mecánico.
6.2 Del aislamiento pasivo a la regulación térmica activa
El aislamiento tradicional es pasivo: ralentiza la transferencia de calor, pero no almacena ni libera energía térmica de forma activa.
Los materiales de cambio de fase ofrecen otra vía. Cuando un material de cambio de fase alcanza su temperatura de transición, puede absorber o liberar calor latente. Su incorporación a estructuras aislantes puede ayudar a reducir las fluctuaciones de temperatura a corto plazo.
La diferencia es importante:
El aislamiento térmico reduce la velocidad de transferencia de calor.
Los materiales de cambio de fase absorben o liberan temporalmente energía térmica.
La combinación de ambas tecnologías podría permitir que los materiales del futuro proporcionen tanto aislamiento pasivo como amortiguación térmica activa.
7. ¿Dónde se utilizan los materiales avanzados de aislamiento térmico?
Edificios
Los materiales compuestos de aerogel, las espumas de poliuretano, la lana mineral y los paneles de aislamiento al vacío se desarrollan para mejorar la eficiencia de la envolvente de los edificios y reducir el espesor del aislamiento.
Esto resulta especialmente relevante en edificios de altas prestaciones y edificios de consumo de energía casi nulo.
Vehículos eléctricos y almacenamiento de energía
Las barreras térmicas son cada vez más importantes en los sistemas de baterías.
El aislamiento puede ayudar a reducir la transferencia de calor entre celdas y a ralentizar la propagación térmica entre distintas partes de un paquete de baterías.
Sector aeroespacial
Se investigan aerogeles cerámicos y basados en carbono para temperaturas extremas en aplicaciones que implican calentamiento aerodinámico, choque térmico y grandes gradientes de temperatura.
Prendas y calzado
Los materiales aislantes flexibles requieren un equilibrio de propiedades muy distinto. Además del rendimiento térmico, a menudo deben ofrecer:
bajo peso;
espesor reducido;
flexibilidad;
permeabilidad a la humedad;
durabilidad;
facilidad de corte y confección.
En este ámbito, los materiales aislantes flexibles ultrafinos, como Y-Warm, siguen una vía tecnológica diferente a la de los aerogeles convencionales y los aislantes fibrosos voluminosos.
Cadena de frío y electrodomésticos
Los paneles de aislamiento al vacío y otros materiales aislantes porosos de alto rendimiento pueden reducir la transferencia de calor y permitir paredes aislantes más finas.
Esto puede aumentar el volumen interior útil de frigoríficos, congeladores y contenedores a temperatura controlada.
Aislamiento industrial a alta temperatura
Las mantas de aerogel, los materiales de fibra cerámica y otros sistemas aislantes porosos para altas temperaturas se utilizan cada vez más en hornos, tuberías, equipos industriales y otros entornos donde la estabilidad térmica es fundamental.
8. ¿Hacia dónde evoluciona la tecnología de aislamiento térmico?
La evolución del aislamiento térmico puede resumirse en tres etapas.
Etapa 1: aumentar el espesor
Los aislantes tradicionales dependen en gran medida de capas gruesas de materiales fibrosos o celulares que atrapan aire en reposo.
Etapa 2: controlar la estructura porosa
Los materiales porosos avanzados reducen la transferencia de calor mediante el diseño del tamaño de los poros, la porosidad, las vías de conducción en la fase sólida y la conducción en la fase gaseosa.
Etapa 3: diseñar varias propiedades de forma simultánea
La generación más reciente de materiales aislantes busca combinar:
eficiencia térmica + espesor reducido + bajo peso + flexibilidad + durabilidad + estabilidad ambiental + facilidad de fabricación.
Este es quizá el cambio más importante que se está produciendo actualmente en los materiales de aislamiento térmico.
El sector está dejando de preguntarse «¿qué material tiene la menor conductividad térmica?» para centrarse en una cuestión más útil: «¿qué material proporciona la solución de gestión térmica más eficaz para una aplicación concreta?».
Referencias
[1] Pang, K., Xia, Y., Liu, X., et al. “Dome-celled aerogels with ultrahigh-temperature superelasticity over 2273 K.” Science, 389(6757), 290–294, 2025. DOI: 10.1126/science.adw5777.
[2] Zheng, J., Li, Z., Wei, N., et al. “Roll-To-Roll Twisted Aerogel Yarns with Reinforced Structure and Low Thermal Conductivity.” Advanced Materials, 2025. DOI: 10.1002/adma.202507289.
[3] U.S. Department of Energy / Oak Ridge National Laboratory. “Self-Healing Films to Improve Durability of VIPs by In-Situ Remediation of Film Defects.” El proyecto indica una conductividad térmica de los paneles de aislamiento al vacío de ≤ 0,004 W/(m·K), con un posible aumento hasta aproximadamente 0,02 W/(m·K) tras la perforación de la película de barrera.
[4] Zhang, Z., Liu, C., Li, N., et al. “Highly Oriented SiC@SiO₂ Ceramic Fiber Aerogels with Good Anisotropy of the Thermal Conductivity and High-Temperature Resistance.” Advanced Science, 12(17), 2416740, 2025. DOI: 10.1002/advs.202416740.
Preguntas frecuentes
1. ¿Cuáles son las principales tendencias en materiales de aislamiento térmico?
La tendencia principal es el desarrollo de aislantes multifuncionales de alto rendimiento. La investigación ya no se limita a reducir la conductividad térmica: los nuevos materiales combinan cada vez más una baja conductividad con flexibilidad, menor espesor, durabilidad mecánica, estabilidad a altas temperaturas o regulación térmica activa.
2. ¿Cómo mejoran el aislamiento térmico los materiales nanoporosos?
Las estructuras nanoporosas pueden reducir simultáneamente varios mecanismos de transferencia de calor. Los poros muy pequeños limitan la convección y, cuando su tamaño se aproxima al recorrido libre medio de las moléculas de gas, el efecto Knudsen puede reducir la conducción térmica en la fase gaseosa. Una estructura de alta porosidad también puede disminuir las vías continuas de transferencia de calor en la fase sólida.
3. ¿Qué diferencia existe entre un aerogel y un panel de aislamiento al vacío?
Un aerogel utiliza una estructura sólida de porosidad muy alta para reducir la transferencia de calor. Un panel de aislamiento al vacío extrae la mayor parte del gas de un núcleo poroso y depende de una envolvente sellada para conservar el vacío. Los VIP pueden alcanzar una conductividad térmica extremadamente baja, pero son sensibles a los daños en la barrera; los aerogeles ofrecen otras combinaciones de estructura, temperatura de servicio y procesabilidad según su composición y formato.
4. ¿Por qué los paneles de aislamiento al vacío no son adecuados para todas las aplicaciones?
El rendimiento de un VIP depende de que se mantenga el vacío interno. Si la envolvente de barrera se perfora, corta o daña, puede entrar gas y aumentar considerablemente la conductividad térmica. Por eso los VIP son eficaces cuando pueden protegerse, pero resultan menos adecuados para productos que deben cortarse, coserse, doblarse o deformarse con frecuencia.
5. ¿Puede utilizarse un aislante ultrafino en prendas y calzado?
Sí. En estos productos, el material no necesita necesariamente la conductividad térmica más baja posible, sino un equilibrio entre rendimiento térmico, espesor, peso, flexibilidad, transpirabilidad, durabilidad y procesabilidad. Y-Warm, por ejemplo, puede fabricarse con un espesor aproximado de 0,7 mm y está diseñado para aplicaciones flexibles como prendas, calzado y equipamiento para actividades al aire libre.*
6. ¿Una conductividad térmica más baja siempre implica un material aislante mejor?
No necesariamente. Una conductividad térmica más baja indica una menor transferencia de calor por conducción bajo unas condiciones de ensayo determinadas. La selección práctica también debe considerar el espesor, el peso, la temperatura de funcionamiento, la resistencia mecánica, la flexibilidad, el comportamiento frente a la humedad y el fuego, la resistencia al envejecimiento, la facilidad de fabricación y el coste. El material más adecuado es el que ofrece la combinación de propiedades apropiada para la aplicación prevista.
*Los valores de rendimiento específicos de Y-Warm deben vincularse, cuando estén disponibles, con las correspondientes fichas técnicas, informes de ensayo o informes de laboratorios independientes.